A una enanita, de la mujer más pequeña del mundo

A una enanita, de la mujer más pequeña del mundo
Sentada en una piedra, contemplando el invierno,
te vi.
Subida a un escabel,
pretendias alcanzar la ventana para mirar a la luna.
A la luna la creia mia,
por eso me apeteció darle una patada al escabel
y dejarte colgando en la ventana.
Entonces volviste la cara hacia mi, y vi en ella una lágrima negra,
y supe que debía dejarte pintar a mi luna con tus acuarelas.
Cuando llegó la primavera, mi luna era ya tan bonita!
Pintada con todos los colores del arcoiris
y un brillo especial que solo tú pudiste darle.
No habías dejado de subir a tu escabel ni un solo día,
para desde tu ventana poder amarla,
y entendiendo que yo estaba cubierta de nieve
decidiste bajar del escabel,
para venir a rescatarme y amar juntas a la luna.
Yo no tuve que bajar la mirada, sino levantarla...
y subirme al escabel,
para poder darte un beso y decirte con él
que la sabiduría que me ha dado el invierno
no dejará que jamás te haga daño,
y si no la adquirí durante tantos inviernos,
me tejeré un traje de hojas de otoño y me confundiré,
con la tierra, cuando parece que muere.
CARMEN CASAS
Hoy traigo aqui este texto que un dÍa me dedicó una persona que ha llenado un pedacito de mi vida de cosas únicas, una persona a la que admiro y quiero por lo grande de su alma y de su ser...una gran escritora...que se me resiste...
con todo mi cariño, GRACIAS





apetitto dijo
Un bonito detalle, Quiensy.
16 Julio 2010 | 06:07 PM